Tuesday, December 2, 2014

Ella

La recuerdo ya dama. Su cara blanquecina, estucada con polvos de maquillar y un labial intenso que contrastaba con la palidez de su rostro. El cabello cafè  oscuro como el de la mayorìa de mujeres de su ciudad. Olìa a perfume de talcos. Usaba unos  que venìan empacados en un recipiente de poca altura, ovalado, de pasta. Cuando abrìa la tapa habìa una almohadilla impregnada del polvo fragante. Respiro profundo, sostengo y hago un gran esfuerzo por percibir el aroma. No lo logro. Pero sí trae buenos recuerdos. Recuerdos de hogar. Me amaba. Sin duda. Sus ojos lo decìan. Brillantes, limpios y la apertura de sus párpados en la medida exacta para demostrarlo. Nunca lo dijo. Los viejos que conocì no decìan te amo. Cuando ella llegaba a casa o la visitabamos no exigìa saludo como buscando ganar autoridad y respeto. Ella me saludaba, no como me saludaban mis amigos o el resto de mis familiares. Su saludo era cantado, con palabras balbuceadas como se le habla a un bebè y sus brazos estirados, abiertos esperando que yo me lanzara a ella. Y el olor a talco perfumoso, suave, fragante a señora de esa edad. Nadie màs imitaba ese aroma. Parecìa que si no expelìa ese aroma, dejaba de ser ella.  Disfrutaba mucho quedarme en su casa. Era uno de los momentos màs felices de mi vida. Dormìamos juntos en un cuarto pequeño en su casa de paredes de adobe. Yo dormìa al rincòn pegado a la pared fresca y agradable. Una vez estabamos en el cuarto, con la luz encendida, ella se untaba en las piernas un lìquido de color verde claro, poco turbio con unas hierbas verdes oscuras en el fondo. Olìa un poco a alcohol pero no cansaba. Mientras lo hacìa se le escuchaba un murmullo como rezo, repetitivo y su musicalidad iba acompañada de una fuerza que salìa de su interior como esperando que algo màgico sucediera en su piernas. Su truco nunca funcionò. Yo hubiera querido que sí. Ojalà hubiera podido retribuir a su presencia enseñándole un truco nuevo o un mejunje milagroso. Ella lo merecìa. Ahora ya no recuerda, Su mente es una selva impenetrable. Su aroma se quedò  y yo la recuerdo.

3 comments:

  1. Una bonita historia con un triste final, pero la vida es así.
    Me gusta tu blog y gracias por pasarte por el mío.
    Un abrazo

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    1. Mi nuevo relato: http://bit.ly/1wTaJyI

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  2. Siempre el retorno, siempre volvemos a aquello que nos funda, una imagen, una fragancia, un sonido. Somos construidos con recuerdos iniciales,
    Una muer nos funda.

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