Monday, December 22, 2014

Justo antes de dormir


Es hora de dormir. La sensación que el mundo está inhabitado se vuelve muy real. La quietud inunda todo alrededor como una corriente fuerte de agua refrescante que trae alivio.  El tictac del reloj de pared de la sala de mi casa se vuelve estrepitoso pero no incomoda. Es un himno dedicado al tiempo y al espacio. Los árboles, las flores, las aves desprevenidas y el cielo han perdido su color por un momento.  A lo lejos, se escucha la voz de una mujer que habla sosegadamente. Su voz reverbera. Las últimas ondas perezosas llegan hasta mis oídos. Escucho el silencio. Es el silbido más tenue, agudo y prolongado que puedo escuchar. No nace, no muere. Lo contemplo en mi mente. Es una línea recta, un cìrculo. Nunca se aleja, no perece. Hoy, todo el día intentó mi atención pero falló. Ahora es su turno. Llega tìmido, lento, adulador. Me asombra con el sonido de las ranas que cantan en coro. Se cortejan, tal vez, o  pelean. La alarma de un carro como un alboroto perturbador y celoso hace presencia sin ser invitado. Interrumpe el canto sinfónico. Boicotea la velada. Las ranas cantan más fuerte. Parece que protestan y salen airosas. Se escucha el río detrás de mi casa. Está más caudaloso que de costumbre. Las lluvias lo han envalentonado y se precipita siguiendo su cauce rutinario, obligatorio. El silencio lo acompaña, le da vida. Siento que mis ojos toman vida y se rebelan. Le han ordenado a los párpados, como sus súbditos, que desciendan. Lucho contra ellos pero en vano. Su aliado el sueño gana la partida una vez más. Ahora él es mi amo. Súbitamente, todo se distorsiona, luego desaparece, todo se apaga.

1 comment:

  1. Carlos, que orgullo y que aumento de vanidad me causa entrar tus textos. Siento que hablamos con la misma voz. Nuestros temas y espacios se entrecruzan. Incluso el estilo de uno reverbera en el otro. He allí la evidencia del porqué nuestra comunicación siempre ha sido tan fluida. Nos une el desencanto esperanzado, la curiosidad por saber que más hay en la vida. Bueno, lo que tenemos de distinto también aporta sazón.

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