Saturday, December 13, 2014

Tres Manos










Finalmente Julio logró comprar su tercera mano. La había deseado hace mucho tiempo. Se siente extraño. Ahora que la tiene, está confundido. Creyó que después de lograr su cometido, la ansiedad que lo acompañó mientras no la tenía, mitigaría. Antes, parecía que con sólo dos manos iba a ser suficiente. Desde pequeño fue admirado por su virtud en el dibujo. Creaba bocetos de sus compañeros de clase y casi siempre se los obsequiaba. Cuando ellos llegaban a sus casas y mostraban los dibujos a sus padres, estos, con sorpresa, murmuraban: "Ese niño dibuja con magia. Tiene un don del cielo". Sus padres con orgullo daban a conocer su talento en reuniones familiares. Sus primos a veces lo miraban con envidia cuando eran comparados con él. Mientras crecía sus gustos cambiaban. Ya no quiso dibujar màs. Terminando su niñez, aprendiò a tocar el piano. Se sentaba en la sala de su casa e interpretaba canciones ya sean clásicas o modernas con mucha naturalidad. Para él , era como respirar. Cada nota era fina, exacta, estudiada. "Sus manos seguían siendo prodigiosas" comentaban los que lo escuchaban. Una vez màs sobresalió en su escuela. Era la atracción principal en las asambleas, recitales de navidad o despedidas de año escolar. El talento con sus dedos lo hacía popular. Todo apuntaba a que estaba destinado a ser un gran artista. No necesitaría nada más.


Arturo, su mejor amigo, un día llegò con tres manos. Su nueva mano no era natural. Era un mecanismo cuadrado, ovalado o rectangular de pasta dura, del color de la piel y bien acabado que se sujetaba a la mano derecha o izquierda a gusto del usuario. En su palma había un cristal casi irrompible que servía de interacción con su dueño. La mano era su ayudante. Ella cantaba, hablaba, mostraba los últimos espectáculos de la faràndula o deportivos, informaba los acontecimientos locales o mundiales. Al principio los que manejaban muy bien la mano, los ricos y los que se sentìan poco talentosos, compraron una. Pero con el transcurrir del tiempo la mano se harìa popular, al alcance de todos. "Tener una tercera mano es imprescindible" anunciaron los medios. Cada día deslumbraba con todos sus nuevos y útiles trucos. Ahora no sólo cantaba o hablaba. Era capaz de dibujar, tocaba toda clase de instrumentos. Enseñaba en cinco pasos cómo interpretar una canciòn en cualquiera de ellos. Parecer un fotògrafo profesional era muy fácil. Solo bastaba con dos órdenes que se le diera sobre una foto y esta mostraba sus mejores colores y estilos. La última versión de la mano permitía que unos y otros interactuaran aún sin estar presentes. Todo indicaba que la ubicuidad sería posible. Parecía que viniera de otros mundos. En un principio, algunos se opusieron a ella y la satanizaban pero fueron persuadidos con el transcurrir del tiempo y sucumbieron.

Julio está acostumbrado a su nueva mano. Como todos, se siente tranquilo y útil con ella. La mano es parte de su vida. Lo que le molesta es que ya poco usa sus manos naturales. Las que lo hicieron extraordinario en el pasado. "Despierta amigo, hora de estudiar..." canta la mano. Julio se levanta mientras ella continùa su arrullo delicado y armonioso.



3 comments:

  1. Gracias por compartir tus relatos.

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  2. Hola Carlos. Gracias `por compartir tus relatos. Espero que puedas entrar en mi blog y también comentar.
    La idea es fantástica. Me quedé esperando algo más al final. Lo de la ubicuidad abre una puerta de experiencias insospechadas...

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  3. Vaya señalamiento a la dependencia de objetos externos a nuestra naturaleza que anulan nuestros talentos.

    Genial la frase de entrada. Quedas atrapado en la historia inmediatamente.

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