Monday, March 23, 2015

El Artista

Mientras el semàforo està en verde, el artista se seca el sudor con un pedazo de trapo viejo que alguna vez fue la camiseta de Educaciòn Fìsica de un colegio conocido de la ciudad. Su esposa le ofrece un vaso de limonada, de la que està hecha con agua, panela y limòn. El calor y la sed son tan sofocantes que se la engulle de una sola bocanada y en menos de cinco segundos. Suelta un eructo fuerte que estremece el lugar. Su mujer lo mira con desprecio, pero no tiene tiempo de recriminarle, el semàforo cambia a rojo. Agarra una muñeca de su tamaño sin cara, despelucada, vestida con minifalda, blusa ombliguera, un collar colorido y tacones muy altos. Se para en frente de los carros y comienza a bailar al son del coro de  “Saraguey Santoja” que seguramente èl o alguien conocido ha editado para que suene a cuarenta y cinco revoluciones por minuto.  “Saraguey Santoja, tipo popular, Saraguey Santoja, donde quiera que se mete, Saraguey Santoja, su conga se pone a tocar” canta con Canales, mientras mueve sus pies exageradamente al compás de las revoluciones de la canciòn. Algunos de los conductores de turno observan embelesados y se divierten. Otros miran disimuladamente de reojo. Despuès de treinta segundos de show, se quita su gorro y pasa por el lado de cada uno de ellos. Su rostro bañado en sudor, lleva una expresiòn de mendicidad, esperando que su baile haya valido la pena y que el pùblico obligado sea generoso. El semáforo cambia a verde una vez màs. Vuelve al andèn. Frunce el ceño. Està enojado y se queja con su mujer, aunque no es la primera vez que se desilusiona de los resultados de su show. Recogiò sòlo quinientos pesos. “A este paso, no vamos a conseguir ni para el almuerzo”, grita. Su mujer lo calma y le ofrece el ultimo vaso de limonada que le queda mientras que èl intenta peinar, con rabia y en vano, el pelo tieso y maltratado de su muñeca. Le quedan sòlo unos segundos de descanso. La funciòn està a punto de empezar una vez màs. Se persigna. La ùltima vez no lo hizo y piensa que eso pudo haber sido la causa de su mala suerte.

8 comments:

  1. Yo creo que la mala suerte no tiene causa, sino efecto. Escribes genial.
    Gracias por visitar mi blog.
    Me quedo de seguidora.
    Un saludo

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  2. He leído varios de tus posts y me encanta tu forma de escribir tan transparente.
    Un abrazo

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  3. Hola Carlos, vine a conocerte también, pobres artistas callejeros, quizás algún día alguien los descubra y puedan salir de ese presente asfixiante, un abrazo!

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    1. La mayoría de veces es sorprendente su imaginación y creatividad para rebuscar el diario. Lástima la falta de apoyo. Saludos.

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  4. Conmueve tu relato, Carlos, pudiste pintar con claridad una situación que vemos a diario y exaltar el esfuerzo de los artistas callejeros. Un abrazo.

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  5. Gracias por tu comentario Liliana G. Admiro tus escritos. Saludos.

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