Wednesday, April 15, 2015

Absurdo

Claudia abriò los ojos sin parpadear, como un pez. Levantò un poco la cabeza para mirar la hora en la alarma de su radio despertador mientras se limpiaba las babas pero recordò que la noche anterior no lo habìa conectado. Jugò a adivinar la hora: “todavìa està de noche, los pàjaros no trinan, hay muy pocas luces y cuando me despierto con ojos de pez son las cuatro y treinta de la mañana” pensò. Se levantò y buscò su telèfono celular para verificar la hora. Fallò por quince minutos pero se sentìa ganadora de su jueguito. Eran las cuatro y cuarenta y cinco. Mirò por su ventana y mientras sentìa el frìo de la madrugada se preguntò còmo diablos podìa estar tan quieta y callada la ciudad tan convulsionada donde vivìa.
La ùltima semana se habìa despertado tres veces de la misma forma. Esto le sucedìa cuando tenìa un problema que parecìa sin salida. ”¿Serà posible que Julio me haya terminado porque no sè bailar salsa? ” La ùnica razòn que él le habìa dado era que estaba confundido y le habìa pedido un tiempo. Ella, que de boba tiene poco, lo tomò como el fin de su relaciòn. Tenía serias y repugnantes sospechas para creer que fue por no saber bailar. Aida, su amiga màs cercana, ya le habìa advertido que hoy en dìa daba màs estatus bailar que cocinar.  A ella esto siempre le pareciò el comentario más estupido que hubiera escuchado en su vida pero, con los ojos màs abiertos que cuando se despertò, comenzaba a dudar. Coincidencialmente èl le terminò dos dìas despuès de haberla invitado por primera vez a una discoteca. Ella no ha sido una “buena caleña” como decìan sus amigos. Bailar la aburrìa. Prefiere otras actividades: montar en bicicleta o ir al cine. La idea de casarse le atraviesa el cerebro repentinamente. No ha sido su principal objetivo pero no estaba descartado. Un temor escalofriante le recorre todo el cuerpo mientras se imagina soltera para toda la vida. Espera que sean las ocho de la mañana, toma el telèfono y marca el nùmero de la academia Salsa y Sabor. “Que me rechacen por algo màs relevante, pero no por no saber bailar”. Sonrió asustada.

7 comments:

  1. Estoy por apuntarme yo también, no vaya a ser el diablo...

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  2. Pues algún mito urbano de nuestra ciudad dice que quien baila bien también es bueno en las lides del amor cuerpo a cuerpo.

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  3. No me extraña nada que la rechazaran por no bailar salsa. Yo habría hecho lo mismo.

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  4. Pues que una relación se pueda romper por no saber bailar salsa o el baile que sea, me parece algo absurdo, debía haber otra razón, o al menos eso quiero creer.
    Saludos cordales

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    1. Claro, Julia, no fue tanto por no saber bailar como por pisarle los juanetes...

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  5. Algo tendrá el baile, mi hija se casó con el que la supo acompañar en la pista! Un abrazo Carlos!

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